La cirugía ortopédia de las extremidades inferiores es la operación de más riesgo trombótico. Si no se hace prevención en las cirugías de cadera o de rodilla, entre el 40 y el 80 % de los pacientes intervenidos pueden desarrollar una trombosis; es decir, que se desprenda un trombo, viaje por las arterias y pueda provocar graves complicaciones. Por eso, es importantísima la prevención de estos episodios preservar la calidad de vida de estos pacientes.
En todos los casos de prótesis de cadera y rodilla, esta patología tiene una prevalencia muy alta y sobretodo un riesgo muy grave en la migración o movimiento de esos trombos, que en un 40-50% de los casos pueden ir a los pulmones o al corazón.
En la cirugía actual, que se realiza de forma programada a pacientes con dolor de rodilla o cadera, se espera que no haya ninguna complicación, pero en casos muy raros se puede llegar incluso a la muerte, por ello se debe hacer profilaxis en todos los casos, comenta el Doctor Alberto Delgado, Jefe de seccion de traumatología del Complejo Hospitalario de Jaén.
Se realizan muchísimas intervenciones anuales de este tipo, y además es una cirugía muy agradecida. En pacientes prácticamente inválidos y con mucho dolor, la operación da excelentes resultados y les cambia la calidad de vida espectacularmente, no solamente en cuanto al dolor sino en incluso en la supervivencia, la expectativa de vida de esa gente puede ser mayor, porque al poder moverse y hacer vida activa la función cardiaca y respiratoria trabaja más y todo mejora.
La esperanza de vida está subiendo cada vez más, hace 30 o 40 años la gente se acostumbraba al dolor y se quedaba en casa, sin andar; ahora puede mantener su nivel de vida mejor y más tiempo.
Las heparinas son unos medicamentos que impiden que se forme el coágulo, igual que hace la sangre en las heridas para evitar que salga del cuerpo. El problema que tenemos después de una operación de prótesis de cadera o rodilla es que, tanto por la anestesia como por la intervención, la sangre se acumula en las piernas y no se mueve con toda la velocidad que quisiera. Ese enlentecimiento de la sangre hace disparar una serie de señales que le hace creer a la sangre que se encuentra ante una herida, por lo que desarrolla lo que se llama la cascada de la coagulación, creando un coágulo pero mal formado, dentro de una vena, donde no debería estar. Para prevenir estos coágulos se da la heparina, que es un anticoagulante que impide que ese coágulo se forme.
Esta patología es muy silente, es decir, prácticamente no se nota: el paciente se opera, le duele un poco al principio, se lo trata con analgésicos y él mismo nota que se va recuperando, por lo que no se percibe la necesidad de seguir tratándose con este medicamento. Otro problema importante sería que, hasta hace muy poco, la única forma de administrarse la heparina era mediante una inyección que se ponía habitualmente en la barriga de forma subcutánea, porque aunque sea una técnica sencilla, un pinchazo siempre es un pinchazo.
Hace tres o cuatro meses ha aparecido en el mercado una heparina en pastillas, con la misma efectividad que la pinchada pero mucho más cómoda de tomar, una toma al día. El principio activo es el dabigatrán etexilato y en las farmacias se conoce comercialmente como Pradaxa.