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01 diciembre 2010

¿Qué es la artrosis?

Las articulaciones se componen de varias partes y de diferentes estructuras. Si una articulación tiene artrosis, todas ellas podrían estar afectadas en distinto grado, lo que explica muchos de los cambios que experimentan las articulaciones artrósicas.

 

Estructura de las articulaciones:


Las articulaciones nos permiten movernos. A lo largo del día  realizamos miles de movimientos que en su mayoría nos pasan desapercibidos. El líquido sinovial, un fluido segregado por la membrana sinovial, mejora y facilita dichos movimientos.

Las articulaciones cuentan, además, con amortiguadores que mitigan los movimientos repentinos y bruscos: los cartílagos. Estos revestimientos lisos y elásticos protegen la articulación ante cualquier movimiento y permiten que éste se produzca correctamente.

Todas estas estructuras que componen las articulaciones permiten realizar unos determinados movimientos e impiden otros. Por ejemplo, la articulación de los dedos solo pueden moverse como una bisagra, pero no abrirse hacia un lado. La articulación está protegida contra movimientos incorrectos. De esta protección se encargan algunas partes de la cápsula articular (la cápsula fibrosa) y los ligamentos.

 

 

Desarrollo de la artrosis:


Todas las artrosis comienzan por una degeneración del cartílago que recubre los huesos. Al principio la degeneración suele afectar a una pequeña parte y solo de una manera superficial. Poco tiempo después aparecen las primeras alteraciones óseas en las regiones adyacentes al cartílago lesionado, lo que se puede evidenciar en las radiografías. Hay que destacar que para que se pueda decir que existe artrosis tienen que observarse estas dos alteraciones, es decir afectación del cartílago unido a alteraciones óseas.

En la fase avanzada de la enfermedad, el cartílago articular de la región afectada no solo está lesionado, sino que está totalmente  desgastado e incluso ha desaparecido. El hueso desprotegido, roza directamente con el hueso opuesto. La radiografía muestra el contacto directo entre los huesos.

El hueso también ha cambiado con respecto a la fase temprana: Es ostensiblemente más denso y más duro y se reconoce mejor en la radiografía.

En los márgenes de las articulaciones aparecen grandes espolones óseos. El paciente advierte que sus articulaciones aumentan de tamaño y sobresalen. Estos espolones óseos pueden provocar fricciones durante determinados movimientos y causar más dolor.

 

Causas y consecuencias de la artrosis:


Las causas de las artrosis pueden ser cientos sino miles de factores. Accidentes, sobrecargas, defectos congénitos,  trastornos metabólicos y probablemente carencias nutricionales.

Los afectados de artrosis las conocen a la perfección las consecuencias:


- Dolores

- Inflamaciones

- Deformación e hinchazón

- Rigidez incipiente


No obstante la intensidad y la manifestación de todos estos síntomas varían en función de la articulación y del estadio de la enfermedad. No todas las articulaciones están expuestas a padecer artrosis en la misma medida ni por los mismos factores.


Existen  muchas posibles acciones y consejos prácticos para prevenir y combatir  muchos de estos procesos. Todo esto puede constituir el objeto de otro trabajo posterior.