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Son diversos los procesos bioquímicos que determinan la aparición y el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Naturalmente el envejecimiento favorece muchos de estos procesos y constituye una de las causas principales del número creciente de casos de esta enfermedad en la sociedad actual. Sin embargo, otras circunstancias , sobre todo de caracter genético, representan un factor de predisposición a la enfermedad.
El patrimonio genético humano varia de unas personas a otras. Pero mientras la mayoría de las variaciones no tienen consecuencias en la salud, otras aumentan en gran medida nuestra proclividad a enfermar. Así, se ha demostrado que ciertas personas, por presentar una proteina ligeramente distinta a la habitual, como consecuencia de una variación en el gen que la origina, tienen mayor riesgo de contraer la enfermedad de Alzheimer. Se trata de la llamada apolipoproteina E (La Apo E participa, entre otras funciones, en la regulación de los niveles de colesterol en el cerebro). De hecho, alrededor del 80 por ciento de los casos de la enfermedad están relacionados con las variaciones del gen responsable de la expresión de la Apo E. La variante de esta proteina, denominada Apo E4 está muy vinculada, entre otros trastornos, a la enfermad de Alzheimer y al infarto cerebral. Una de las funciones de la Apo E es la de contribuir a eliminar un fragmento de proteina llamado péptido beta-amiloide. Las personas con la variante Apo E4 lo harían con mayor dificultad, lo que desembocaría en la acumulación del péptido en el cerebro. Este formará agregados en los centros cerebrales responsables de la memoria reciente, concretamente en las sinapsis entre neuronas, evitando que las señales químicas (neurotransmisores) lleguen a las neuronas que deben recibirlas. Hay ya estudios que determinan qué cambios en la estructura de la Apo E son causantes de la pérdida de efectividad de esta proteina, lo que abre nuevas vias de exploración para entender y combatir la enfermedad de Alzheimer.
Hay sin duda otros muchos factores que tambien están ligados a la aparición de esta enfermedad, como el comportamiento anómalo de la llamada proteina tau, esta proteina, en el interior de las neuronas ayuda a mantener su estructura. Pero en los casos anómalos, se empiezan a acumular grupos fosfato sobre las proteinas tau, que se separan de los las estructuras de las que forman parte, acumulándose en forma de ovillos fibrosos que provocan el caos interno de las células.

La observación simultánea de una disminución de los niveles de beta-amiloide (consecuencia de una menor excreción del mismo) y un aumento de la tau en líquido cefalorraquídeos indican claramente el avance de la enfermedad.
El proceso que da lugar ala enfermedad de Alzheimer comienza años antes de la aparición de los síntomas que permiten realizar un diagnóstico. Los investigadores esperan que, algún dia, los análisis de los biomarcadores anteriores, permitan reconocer la fase incipiente de la enfermedad y que los tratamientos durante esa fase demoren o eviten la aparición de la demencia.
Por otra parte hay distintos fármacos, actualmente en diversas fases de ivestigación, que podrían inhibir la acumulación de beta-amiloide o favorecer su eliminación. Sin embargo, ya han fracasado varios medicamentos antiamiloideos aprobados en ensayos clínicos. Algunos investigadores se preguntan si se ha prestado suficiente atención a otros procesos que contribuyen tambien a la enfermedad.
Existen aproximadamente un centener de fármacos que se hallan en fase de desarrollo, entre ellos se encuentran algunos cuya acción se dirige a la proteina tau, otros están diseñados para evitar la inflamación, impulsar el funcionamiento de las mitocondrias etc. Al igual que en el caso de otras enfermedades, quizá convendría combinar varios de esos fármacos para retrasar o detener la enfermedad. Sin duda en los próximos años, se oirá hablar bastante de esta generación de medicamentos.